Publicado el 2026-02-09
Ha transcurrido más de un mes desde mi última publicación en el blog. Me he pasado un buen rato escribiendo acerca de mi teclado, el cual tiene sólo 42 teclas, y que es sin duda una de las cosas más llamativas de mi setup. Pero tengo mucho que contar al respecto, hay muchos detalles por abordar, fotos que tengo que tomar, imágenes que debo crear, y texto que debo pulir, lo que ha resultado en 0 publicaciones para mi blog. Todo esto se suma a que escribo sin la ayuda de la IA, por lo que el progreso es lento en comparación a otras cosas que sí estoy haciendo con IA —como hacer mi propio repositorio de código usando Forgejo 😁—.
Hoy quiero compartir una reflexión que surgió después de leer dos buenos —y breves— artículos.
El primero se titula Hacer la cosa es hacer la cosa. Es una lectura muy corta y la recomiendo totalmente. No es una idea nueva —como varias personas en Hacker News notaron— pero resonó mucho en mí. El mensaje más importante que rescato es que está bien equivocarse al hacer algo, lo importante es hacerlo. También encontré muy buenas las muchas formas en que uno procrastina y fantasea con hacer cosas, pero que en verdad no son hacer la cosa.
El segundo fue escrito por John Resig (creador de jQuery entre otras cosas) y se titula Escribe código todos los días. En él, John describe cómo su hábito de escribir código a diario le ayudó de muchas formas: luchar contra la ansiedad, distribuir mejor su tiempo dedicado a sus proyectos, generar más ideas durante el día, entre otros beneficios.
Ambas publicaciones me han quedado dando vueltas en la cabeza y me han inspirado a escribir esta publicación. La conclusión a la que llego es: crea un espacio en tu rutina dedicado exclusivamente a hacer. En mi caso, este hacer podría ser programar o escribir en mi blog. Este espacio puede ser de 30 minutos o más.
No es necesario ser tan estricto en "qué debo hacer", ni tampoco hay que definir desde antes cómo uno lo hará exactamente. Esto es algo que me cuesta bastante pues tiendo a sobreplanificar o a querer hacerlo todo bien a la primera. Para dar tranquilidad a esa parte de mi mente, se me ocurrió tomar nota de todas aquellas cosas que hagan ruido en el camino, sin frenar o cambiar lo que se está haciendo.
Una vez cumplido el objetivo —idealmente dentro del tiempo, pero pudiendo excederse— viene una fase final de retrospectiva (sacado de la metodología Scrum). En ella tomamos todas las ideas que surgieron mientras hacíamos, decidimos cuáles son valiosas a futuro y cuáles no, y las tomamos en cuenta la próxima vez que vayamos a hacer.
En resumen, el ciclo es: definir qué hacer ➡ hacer ➡ reflexionar para la próxima vez que hagamos. Sólo 30 minutos al día, pero todos los días. La consistencia es lo importante, no hacerlo bien. Cierro con esta tremenda cita tomada de la serie BoJack Horseman.
—Claudio Yáñez M.
Muy buena reflexión. Personalmente la relaciono con la práctica de mindfulness o meditación, en la que se busca estar conectado al momento presente. El hacer cosas de manera consciente (y no en "piloto automático") es un gran ejercicio para la mente y tiene beneficios importantes en el bienestar psicológico.
No recuerdo dónde escuché una frase muy cierta que decía que "no existen malas meditaciones". Simplemente hay que hacerlo de manera constante, aunque sea 5 minutos al día. Es un principio que aplica para muchas cosas.